Una propuesta para los tiempos venideros.

por restrepoelkin

Tengo una teoría, todavía endeble, ¿pero cuál no lo ha sido en un comienzo?, que he venido craneando estos días santos, que por santos se prestan a todo (como el personaje que sabemos). Miraba la película “Comenzar de nuevo” en la tv, cuando apareció una mujer, Rebecca Hall, actriz inglesa, que cada vez que me la encuentro en un film, se me altera el pulso. No es una belleza que digamos pero tan poco pasa desapercibida. Eso sí es una muy talentosa actriz, y lo que en últimas la hace única, inolvidable siempre, es su boca, tanto que sin pensar en ella, sin el deseo de repasar delicadamente sus labios con un dedo, mi teoría para nada hubiera tenido ocurrencia. No es la boca perfecta de Jessica Chastain, capaz de convertir un sapo en un alucinado, ni la de la Biel, con la que guarda cercanías pulposas, tampoco con la renacentista de la adorable Marion,  solo es la boca que, a diferencia de las demás, acentuando cualquier referente o pie de página erótico, facilita y da razón a mi teoría. Héla aquí, y la digo con el debido temor y descaro de quien acepta todavía andar entre las tinieblas, sabiendo en todo caso que éstas son el alba del futuro: quién creó a la mujer, quizás debió pensar que, como en una buena página, no necesitó decirlo todo, a menos que haya dejado para después, lo que en Rebecca es ya un punto y un aspecto suficientes. Reducir el todo, claro, prescindiendo del sobrante anatómico, a un detalle y en lugar del género tal como lo conocemos, poblar al mundo sólo de bocas, de bocas como la de Rebecca, que con el labio superior levantado, un tris apenas, como quien está al borde de ofrecernos algo mayor, constituyan una vuelta de página a la historia y el nuevo comienzo de toda oportunidad perdida.

Teoría o ilusión, lo cierto es que  tampoco los hombres necesitamos más. Una boca hermosa es suficiente…sin importar los menesteres.

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